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Todo suma y nada… resta

Archive for the ‘Etapas realizadas’ Category

Subida Cuevita 2010

Posted by fjmachin en 25 agosto 2010

Como ya comentábamos en alguna entrada anterior, los últimos entrenos estaban orientados a la preparación para la Cicloturista que organiza la Federación Insular de Ciclismo de Gran Canaria Virgen de la Cuevita, con salida en Las Palmas y llegada en Artenara, para homenajear a la patrona de los ciclistas de esta isla. El recorrido de esta prueba aparece aquí y la altimetría es la que se muestra en la siguiente figura:

Altimetría de la Cicloturista Virgen de la Cuevita.

Para describir un poco el recorrido, digamos que se sale del Auditorio Alfredo Krauss en dirección hacia el Norte hasta la rotonda de Bañaderos; ahí se toma el desvío subiendo hacia Cambalud y posteriormente hasta Firgas. En el cementerio de Firgas se hace la primera parada para agrupar al pelotón que se dispersa en esos primeros 22 kilómetros de marcha. La siguiente parada es en el Balcón de Zamora, a casi 1000 metros de altitud, donde hay avituallamiento de agua y fruta, antes de entrar en el tramo duro de la subida. A estas alturas, en el kilómetro 30, ya las fuerzas van justitas, y viene la parte dura, el tramo desde Lanzarote a la Caldera de los Pinos de Gáldar, alcanzando los 1550 metros de altitud tras 42 kilómetros de etapa. A partir de ahí, 7 kilómetros de bajada hasta Artenara, donde tiene lugar el homenaje a la Virgen.

Pues bien, tras esta introducción, llega el gran día al que estábamos citados Fernan, Oli, Yoni, Iralde, Ayoze y Francis. El día empezó tempranito (para Ayo realmente se unió con el día anterior por su viaje de regreso de Málaga) y antes de las 8.30 debíamos retirar el dorsal. A las 8 íbamos saliendo del aeropuerto en dirección Las Palmas, cuando Yoni nos llamó para ver por dónde andábamos y nos dijo que no nos diésemos mucha prisa, que había una cola importante para retirar el dorsal. En el camino hacia Las Palmas, advertimos que en la zona alta de la isla iba a dominar el calor, a pesar de la engañosa panza de burro que había a esas horas en Telde y Las Palmas. Llegamos a Las Palmas sobre las 8.25, montamos las bicis, nos equipamos y vamos a sacar el dorsal. Efectivamente, había una cola de cojones, y estuve esperando como 15 minutos a que me dieran los nuestros. Por cierto, Fernan tuvo que llamar a su casa para que mami le dijera su número de DNI para completar la inscripción, fuerte personaje :).

La salida estaba prevista para las 8.45, pero no fue hasta las 9.15 que la organización nos convocó para hacer la foto de familia frente al Auditorio. Algunos minutos después ya estábamos en carretera, comenzando la Cicloturista que debía llevarnos hasta Artenara. Llegamos hasta Bañaderos sin incidentes, tan sólo aplacando la fogosidad de Fernan que se iba con los de delante de manera natural. En todo este tramo el pelotón iba bastante agrupado, a una velocidad media de 20.5 kmh.

Comienza la subida con una pendiente media del 5.5% entre Bañaderos y Firgas, con un tiempo perfecto para salir en bici, muy cubierto y sin prácticamente viento, con el aire muy fresco. Aquí comienza a estirarse el pelotón y tengo la sensación de que el ritmo es algo más alto que el del año anterior. La subida hacia Firgas fue bastante animada, con buen ambiente entre los participantes de la Cicloturista. Nuestro grupo se rompió en esta subida y ya no volvió a estar unido en toda la salida. Llegamos al cementerio de Firgas con una velocidad media entre Bañaderos y Firgas de 13.7 kmh, tras 1 h y 27 min de etapa, y estamos ya a unos 560 metros de altitud. Hacemos una breve parada en la que se sueltan líquidos, se coge resuello, nos enchufamos algún gel o chocolatina y nos disponemos a realizar el siguiente tramo, que nos llevará hasta el Balcón de Zamora.

Hasta el Balcón de Zamora fueron casi 8 km, tras los que alcanzamos la cota de los 920 metros, con lo que tiene una pendiente media del 4.5%, si bien hay un kilómetro con pendiente media por encima del 8%. En esta subida nuestro grupo se vuelve a fragmentar y el pelotón está ya estiradísimo, formándose los característicos grupetos propios de este tipo de etapas de montaña. En este tramo se produce el cambio que ya anticipábamos: sale el sol, radiante, muy fuerte, y el aire se seca, pasando a ser las condiciones ambientales ahora mucho más duras y menos favorables para practicar deporte. Llegamos al Balcón de Zamora tras 29.6 km en 2 horas justas de etapa, haciendo este último tramo a una velocidad media de 15.0 kmh. En este aparcamiento del Mirador la organización ofrece agua, plátanos y manzanas, que gustosos vamos devorando acompañados por geles o lo que fuese. Ya le vamos viendo las orejas al lobo, porque vamos acumulando kilómetros y porque el tiempo lo va haciendo algo más duro.

Esta segunda parada fue de más de 20 minutos, cosa que agradecemos todos para ir recuperando fuerzas. Tras ese tiempo, la organización decide emprender la marcha, hacia el tramo duro que debía llevarnos hasta la Caldera de los Pinos de Gáldar, en el kilómetro 42.3 a 1566 metros de altitud. El desnivel de este tramo es por tanto de 640 metros en 12.7 km, lo que da una pendiente media del 5%; eso sí, el tramo temido es el de Lanzarote-Cueva Corcho, 3 km al 6, 7 y 8% sin un puto árbol que dé algo de sombra. A los pocos metros de arrancar ya nos queda claro que esto va a ser un sálvese-quien-pueda. Fernan se va algo por delante en los primeros kilómetros, yendo Francis e Iralde algo por detrás y los demás cerrando nuestro grupo. Llegamos hasta Lanzarote aguantando un cierto ritmo y según se pasa de Lanzarote se desencadena la tormenta: dureza, mucha dureza y en mi caso pérdida completa de las buenas sensaciones que había tenido hasta el momento. Quito el plato mediano porque ya no podía con él y me voy al pequeño, reservado para las situaciones de “rescate-extrema emergencia” (soy un peliculero :)). Iralde se me va por delante, centímetro a centímetro en cada pedalada y al rato vemos a Fernan sentado en el quitamiedos, cogiendo resuello porque la cosa estaba peliaguda. Al rato me pasa Ayo: “Cómo vas bro!?”; mi respuesta: “Bien”. Ayo iba de pie encima de la bici, pero yo iba tan fundido que no tenía ni fuerzas para levantarme. Seguimos tirando para arriba, deseando llegar a la curva de Cueva Corcho, para quitarme de encima la sensación de ahogo por el puñetero calor. Llego por fin a la curva ansiada y entramos en una zona en la que la vegetación ayuda a tener un poco de alivio, algo más de sombra. El tramo Lanzarote-Curva Corcho lo hice a la escalofriante velocidad de 9.7 kmh. Lo peto. Estamos en el kilómetro 36.2, así que ya “sólo” faltan 6 kilómetros para llegar arriba.

El resto de la subida fue en la misma línea de malas sensaciones, mucho calor, nada de ritmo y sobre todo ganas de llegar, muchas ganas de llegar. Hay un tramito en el kilómetro 37 en el que las pendientes se suavizan mucho aunque luego se endurezcan, y ya en el kilómetro 38.2 hay una bajadita que viene como agua de mayo para coger nuevamente resuello, antes de los 3 km finales. Lo peor es cuando llegas al km 40.5 y ves lo que te queda para llegar arriba: una subida espectacular, que te cuesta trabajo creer que es por donde tienes que pasar para llegar a la Caldera. Leña para arriba, que la cosa se acaba, y llego por fin a la Caldera con un calentón de mucho cuidado, que no podía ni hablar. Ayo me trajo una botella de agua y se llevó mi bici, porque tampoco podía ni con mi alma. Fui a buscar un poco de sombra, que era lo único que quería. El último kilómetro lo hice a nada más y nada menos que a 9.2 kmh, con bastantes tramos en los que no pasaba de 8 kmh, para olvidar. Como dato anecdótico, la velocidad media en el tramo Balcón de Zamora-Caldera de los Pinos de Gáldar fue de 12.7 kmh. La duración total de la subida fue en mi caso de 3 horas y 6 minutos.

Tras un breve descanso, ya pude comenzar a hablar y que los demás pudiesen escucharme. Estuvimos un rato descansando y ahí decidimos que dábamos por concluída la etapa, no bajando a Artenara. Bajar a Artenara habría supuesto tener que subir luego unos 7 km, algo que ya se nos hacía demasiado a todos. La organización se fue con los demás ciclistas y allí nos quedamos sólos Iralde, Ayoze y yo con algún que otro turista, esperando que el resto del equipo diese alguna señal de vida.

Y ahí se produjo uno de los momento del día. Si el año pasado fue Benito quien nos dio tremenda sorpresa, en esta ocasión les tocó el turno a ellos: Jose, Mari Carmen y Gasmi (se escribe así!?) aparecieron en el coche, donde también venía Yoni, que decidió poner pie a tierra en el tramo Lanzarote-Cueva Corcho. Traían el coche cargado de zumo fresquito, donuts, flanes, agua y no sé cuántas cosas más que nos comimos sin pestañear. Ya nos adelantaron que Oli y Fernan estaban al caer.

Nuevamente, pelotón agrupado en la Caldera y un buen rato de descanso antes de comenzar el descenso, descanso que aprovechamos para cambiar impresiones. Decidimos hacerlo por el mismo camino de la ida, tan sólo haciendo una pequeña variante en Cambalud por Arucas, evitando así el tramo de ascensión de Bañaderos al cruce de Arucas. A lo largo de la bajada íbamos parando en los cruces para reagruparnos y para no tener confusiones. Aún así, nos perdimos en Arucas y ya no volvimos a vernos. Haremos lo posible para estar en mejores condiciones el año próximo…

Descansando al fresco en casita después del emboste

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Pelotonazo

Posted by fjmachin en 15 agosto 2010

Ayer, día 14, salimos a dar una vuelta con la mirada puesta en la Subida a Artenara de la próxima semana. Hay una cierta inquetud en buena parte del pelotón acerca de la dureza de la subida, sobre todo del tramo Lanzarote-Pinos de Gáldar, inquietud que motiva al personal a salir a hacer etapas de media montaña curiositas. En este caso salimos por la zona de Telde Iralde, Óliver, Yoni, Francis y la revelación del equipo, Fernan. La idea inicial era salir para el sur, para la zona de Cuatro Puertas-Ingenio, pero hacía demasiado viento que nos hubiese hecho “cagarnos en tó” de vuelta hacia Telde. Decidimos que era mejor salir hacia el norte, hacia la zona de El Sabinal-Bandama.

A eso de las 9.30 se pone en marcha el pelotonazo, en un día muy bueno para la práctica del ciclismo, por la presencia de abundantes nubes; además, en esta zona no hizo tanto daño el viento como con seguridad lo hubiese hecho por el sur. Salimos en dirección El Sabinal, rodando a buen ritmo hasta la zona de Marzagán. Ahí comienza a romperse el grupo, que mantenía una cierta consistencia dado lo abultado de su composición. Nos enfrentamos a las rampas de la zona y llegamos a El Sabinal, donde hacemos un pequeño descanso para coger resuello. Bajamos por la misma subida y tomamos la salida hacia Los Hoyos, una subida con mejor asfalto que la anterior y también algo más corta; de todas formas, en el kilómetro 1 de esta subida nos esperaba un auténtico muro, una rampa de unos 100 metros a más del 15%, que se sorteó como buenamente se pudo :).

Óliver, en plena subida de la cuesta de los Lirios.

Ya estamos en la zona de Los Hoyos y uno de los objetivos de la etapa era subir al Pico de Bandama. El único problema era la llamada Cuesta de Los Lirios, una animalada de unos 300 metros con rampas superiores al 22% (según el Garmin). Nuevamente nos enfrentamos a este muro y salieron victoriosos Francis e Iralde. Óliver y Fernan empezaron muy fuertes, tal vez demasiado, y eso les costó no llegar hasta arriba del todo. Yoni emitió varios improperios tan pronto advirtió la magnitud de la hazaña a realizar; tranquilamente, puso pie en tierra y se dio un paseillo torero hasta arriba.

Yoni, culminando la subida a la cuesta de Los Lirios.

Fernan, tras subir la cuesta de los Lirios.

Una vez el pelotón agrupado nuevamente, comenzamos la subida al pico de Bandama. Son casi dos kilómetros, que se hacen más largos de lo que parece inicialmente y que encierran una dureza inesperada, con rampas por encima del 7% en algunos casos. Llegamos arriba todos en buen estado, donde recuperamos y decidimos por dónde hacer la vuelta. Decidimos hacerla por La Atalaya de Santa Brígida, aunque esto nos costaría enfrentarnos a nuevas rampas importantes, sobre todo la que bordea el campo de golf, una nueva subida muy dura con rampas probablemente por encima del 15%.

Ya en La Atalaya, nos queda una buena bajadita por Las Goteras, para luego hacer al subida ligera hacia La Gavia. A partir de este punto, decidimos bajar hacia Telde y dar por concluída la etapa. La bajada fue muy rápida y tuvo un cierto peligro por el viento que azotaba de frente y nos inestabilizaba. Afortunadamente, no pasó nada y llegamos de una pieza de nuevo a Telde.

Francis, estrenando gafas, después de subir la cuesta de los Lirios.

Buena etapa, buenas sensaciones y muchas ganas de que llegue la subida a Artenara.

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Debut en triatlón: XIX triatlón de Salinetas

Posted by fjmachin en 2 agosto 2010

Envidia sana la que tuve el año pasado viendo competir en la XVIII edición del triatlón de Salinetas a Ayoze e Iralde. Me fue de Salinetas con aquella sensación infantil del tipo “yo también quiero” :). Desde entonces, poco a poco fui dedicando los entrenos a combinar la bici, disciplina que había trabajado hasta el momento, con la carrera a pie y con la natación. Ya en el mes de septiembre conseguí plaza en la piscina de Telde en horario poco recomendable, a las 7.45 de la mañana, durante unos escasos 45 minutos y tres días a la semana; unos días técnica, otros días series, lo que fuera con tal de ir progresando en natación. De igual forma, por las tardes me dedicaba a correr alrededor de casa o donde cuadrase, hasta hacer largas salidas, en algunos casos de más de una hora de carrera continua.

Entre tanto buscaba información en Internet o en libros relacionada con triatlón, que me pudiese ayudar a trabajar mejor este (multi)deporte y también compré algo de material del que no disponía hasta el momento. Entre este material destaca el Garmin 310xt, que no ha sido solamente el dispositivo que registra la información del ejercicio que uno hace, sino que acaba siendo un elemento más de motivación para ejercitarse, una vez se combina con el SportTracks.

Septiembre fue un mes en que dediqué mucho tiempo al triatlón, 27 horas (366 km; 10 km de natación, 80 de rodillo, 210 de ciclismo en carretera y 66 carrera continua), siendo octubre el de mayor dedicación con 30 horas (fundamentalmente ciclismo, con 544 km). Los meses de noviembre a febrero fueron bastante más moderados, con unas 19-20 horas al mes de ejercicio combinado. En diciembre ya participé en la San Silvestre de Las Palmas, corriendo en 38 minutos los 7.5 km de la prueba. Tenía previsto participar en el Medio Maratón de Gran Canaria, pero me lesioné del tendón de Aquiles durante los entrenos, hasta el punto de que casi no podía ni dar un paso… El nacimiento de Yone a principios de abril hizo que prácticamente no hiciese ningún tipo de ejercicio durante marzo y abril, aunque ya en mayo volvimos a la carga, con 5 horas de ejercicio, a las que sumar 10 en junio y 14 en julio. El volumen de estos últimos meses no fue el ideal, pero era el que me permitía mantener un cierto equilibrio entre la vida deportiva y la recién estrenada paternidad. Y lo mejor fue que no tuve molestias del tendón de Aquiles, algo que me preocupó bastante durante un tiempo.

Y llega el XIX Triatlón de Salinetas, el 1 de agosto. Desde febrero no había hecho nada de natación, así que ahí tenía una gran incertidumbre. En la semana del triatlón me fui a nadar el lunes a Melenara un rato (15-20 minutos) y algo parecido hice el miércoles en Salinetas; en ambos casos buenas sensaciones, en tanto que no tuve agujetas ni sentí excesivo cansancio (otra cosa es el ritmo, que evidentemente no iba a tener después de no sé cuántos meses sin nadar). El martes me eché una carrerita alrededor del Parque de San Juan, de 5 km, pretendiendo que fuese suave aunque finalmente me salió uno de los mejores tiempos que he hecho en 5000 m (menos de 28 minutos) sin hacer un esfuerzo excesivo. El jueves fui a reconocer el circuito, para ver la dureza de la subida y si había alguna trazada buena para no coger baches en la zona que está hecha una mierda; di un par de vueltas al circuito y luego me hice una transición de casi 2 km, para ver cómo me comportaba en la carrera a pie en la misma subida; nuevamente, buenas sensaciones y me quedo con la impresión de que en la subida es mejor quitar el plato para buscar cadencia y no ir demasiado trancado, que luego viene la carrera a pie.

El viernes no hice nada de ejercicio y para el sábado dejé trabajar un poco las transiciones. Para las transiciones me escribí en papel lo que tenía que hacer en cada una de ellas, y me quedé un esquema del tipo:

  • T1: QUITAR: gorro, y Garmin. PONER: Garmin en la bici, botas, dorsal y casco.
  • T2: QUITAR: casco y botas. PONER: zapatillas, dorsal pa’trás, gorra y poner el Garmin ya corriendo.

Ya ven, en los dos casos tenía que quitarme dos cosas y ponerme cuatro (fue más tarde cuando me di cuenta de que al salir del agua también tendría que quitarme las gafas…). Lo ensayé en el garaje de casa un par de veces con todos los elementos para asegurar que no se me escapaba nada. Aún me quedaba la incertidumbre de qué hacer con las botas de ciclismo, sin dejarlas en los pedales como los triatletas de verdad (:o) o ponérmelas e ir corriendo con ellas puestas. Al final decidí una fórmula combinada: al arrancar con la bici me las ponía en boxes, mientras que a la llegada a boxes me las quitaba durante la última bajada del recorrido y llegaba a la T2 ya descalzo. Ensayé esto un par de veces con la bici delante de casa y parecía funcionar bien el sistema de soltado de las botas.

En cuanto a la comida, compré un par de geles que Ayo me recomendó que utilizase al final de la bici, de cara a la carrera a pie. Por allí los tuve preparados. Preparé un bidón con sales para tenerlo en la bici y otro para dejarlo en boxes para pegar un par de sorbos en las transiciones. El sábado a mediodía me solté un emboste espectacular de macarrones con atún y ya por la noche un sandwich de vegetales, poderoso, pero de vegetales. A dormir, que llega el día.

7.00 de la mañana y Yone decide que es hora de despertarse y de despertarnos a todos. Pues nada, que así sea (tenía previsto levantarme a las 7.30). Desayuno mi leche con gofio habitual y voy dando los últimos retoques a los preparativos: inflo las ruedas a 7, cojo los bidones, me visto, reviso la mochila y a correr, directo pa Salinetas. Llego tempranito y compruebo que el ventanero que hay en casa también lo hay en Salinetas, casi nada. Me di una vueltita por el circuito con la bici y el viento pegaba una barbaridad en la subida, así que nada, tocará sufrir y ahora sí me queda claro que será mejor que quite el plato. Al rato de estar por allí veo a Isidro, Jose y Julio y nos paramos a charlar un poco de lo que se nos viene encima.

Cuando la organización lo tuvo todo montado, me acerqué para pedirles el gorro de natación (el viernes fui el primero en recoger el dorsal y aún no estaban listos los gorros); así que nada, me dan el gorro y me pintan el numerito, otra vez el primero (ya me quedaba claro que no ganaría el triatlón, porque habrían sido demasiadas veces “el primero”). Al rato pasamos el chequeo de la bici y vamos a colocar las cosas en nuestros sitios. Debía ser como las 9.30 cuando nos fuimos a correr un poco para ir calentando, dando una vueltita por la zona baja del circuito y la subida hasta la primera rotonda… así calentamos y vamos soltando el nervio ;). Al llegar a boxes me encuentro a todo el personal, Yoni, Oli, Iral y Jose, que vinieron a disfrutar del espectáculo y entretanto a animar también: Gracias, chiquillos!

Con bastante retraso, a las 10.15 pasadas, la organización nos pide que nos dirijamos a la playa, que va a dar comienzo la prueba. Dejo la mochila en el guardarropa y de camino me encuentro con Pilar e Yone, que venían también a estrenarse como espectadores de triatlón :). Justo en ese punto aparece también Ayoze, que llegaba con el tiempo justo. Seguimos para la playa, donde ya se encontraba buena parte de los participantes. Mojo las gafas, me pongo el gorro y a esperar a que den la salida. Primeros las chicas y al rato los chicos.

Suena el pito y salimos pitando para el agua. Fui caminando todo lo que pude, aprovechando que la marea estaba baja. A nadar, y buenas sensaciones en el primer largo. Hasta que llegué a la primera boya iba en el mismo grupo; después de la primera boya me debí deorientar, porque perdí a todo el mundo. Entre la segunda y la tercera boya zigzagueé bastante, y ahí perdí algo de tiempo y de fuerzas. Llegamos a la segunda boya y ya encaramos la recta final hacia tierra, sin mucho cansancio en los brazos ni hombros. Cuando voy saliendo del agua me doy cuenta de que iba muy atrás, ya casi no quedaban triatletas después de mí, algo que contrastaba con mis sensaciones no-malas durante la natación. Está claro que es la disciplina en la que más se penaliza la falta de técnica. Salgo del agua y como un tiro hacia la zona de boxes, corriendo sobre la arena pesada que me dejó sin resuello; me cansó más correr sobre la arena que el segmento de natación. Y encima tuve que decirle a los jueces como tres veces mi número de dorsal…

Una vez en boxes voy haciendo lo que tenía en el esquema para la T1, y creo que salió todo bien. Y comienza el segmento de ciclismo. En la primera vuelta salgo con el plato mediano por la cuesta y para ir calentando. Buenas sensaciones, poco a poco, y vamos cogiendo ritmo. Me sorprendió la parte del circuito en la zona de Ikea, porque no sabía cómo se resolvía esa zona, pero no tenía ninguna complicación. El problema estaba en el viento en la parte de atrás, que soplaba de frente, muy fuerte, a lo largo de un tramo en ligera subida y con mal asfalto: no se puede pedir más. Poco a poco voy remontando posiciones, buscando alguna rueda amiga para cobijarme del viento, pero no hubo suerte en todo el segmento de ciclismo. Comienza la bajada, donde voy tomando agua para ir hidratando. Llego a la rotonda del comienzo y sorteo bien los dos baches que había en la parte central. Muy animado el público en esta zona (no había nadie en todo el resto del circuito). Las siguientes vueltas fueron en la misma linea, con la subida dura por el viento de frente y haciendo todo lo posible para avanzar en la recta de atrás. Muchos participantes abandonaron en el segmento ciclista por pinchazos, roturas de pedales, de manillares, y a saber qué más, dando cuenta de la dureza del circuito. Una pena que después de tanto entrenar, tener que abandonar por una avería. Al inicio de la cuarta velta coincidí en la rotonda de la salida con los triatletas que iban en primera posición, justo cuando ellos comenzaban el segmento a pie; sin quererlo, pasé rozando al que finalmente fue el ganador de la prueba, aunque confío en que no le molestase demasiado. Y llegamos a la última vuelta. En la zona de Ikea me tomo el gel, bebo bastante agua para ayudar a que se absorba, y enfilamos la última bajada en bici, donde tendría que quitarme las botas. A pesar de la velocidad a la que circulaba, fue una maniobra limpia que me ayudó a que la T2 fuera más eficiente.

Hago el cambio a la carrera a pie y a correr, que esto se acaba. Buenas sensaciones al principio, no tenía los dolores habituales de las piernas contraídas por el segmento de bici, así que la subida fue genial. Llegé a Ikea con un ritmo prometedor de 5.35 min/km. A partir de ahí algo falló, porque en la bajada de atrás no conseguía bajar mi ritmo hasta 4.30 o incluso 4, algo que me parecía alcanzable tras los entrenos últimos. Comenzaron a adelantarme otros triatletas en esta bajada y era incapaz de seguir su ritmo. En la recta de atrás más de lo mismo, muy dura, y ni siquiera tuve buenas sensaciones en la bajada hacia la rotonda de la salida: piernas pesadas, muy pesadas a partir del kilómetro 3. Llego a la zona industrial y el compañero que me acompañó toda la bajada se fue por delante de mí, a un ritmo que no podía seguir. En cualquier caso, vamos directos para meta, y eso era lo que contaba. Estaba a punto de terminar mi primer triatlón.

Justo en la recta de meta me llama la atención una de las jueces, indicándome que me suba la cremallera del mono para tapar el torso. No tenía ni idea de que tuviese que ir con el torso cubierto. Seguimos pa’lante y entramos en meta, con un tiempo de 1h:29:02. Feliz y contento, en tanto que el tiempo que tenía previsto era de 1h:30.

A reponer líquidos, comer algo e intercambiar impresiones, que el triatlón dio para bastante. Mi rendimiento en cada una de las disciplinas, con respecto a lo que hicieron los demás participantes, aparece en la siguiente figura (mis tiempos aparecen marcados por la linea roja):

Ahí se comprueba que tengo mucho que mejorar en todas, especialmente en la natación y en la carrera a pie. Y aún así, debo decir que fue mi mejor carrera a pie sobre una distancia de 5 km.

Debut en triatlón, este deporte que engancha, y ya tengo ganas de que llegue la próxima edición, donde desde ya me propongo el reto de bajar de 1h:20. Pero para eso queda todavía un añito…

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Cruce de Arinaga-Soria-Ayacata

Posted by fjmachin en 15 febrero 2010

El día que llegamos hasta la presa de Soria nos quedamos con ganas de seguir hacia arriba. Aquel día ya se nos habría hecho demasiado, pero quedamos en que volveríamos. Y así fue. Planificamos la etapa y un par de semanas después de la anterior nos decidimos a hacerla.

Pueden consultar el detalle del recorrido aquí: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=737364. Salimos desde el Cruce de Arinaga en dirección al Barranco de Arguineguín por la carretera vieja, subiendo en dirección a la presa de Soria, para seguir luego hasta Las Niñas. Desde ahí subimos a Ayacata y finalmente bajamos por San Bartolomé y Santa Lucía. El tiempo fue perfecto casi todo el trayecto, fresquito, cubierto de nubes pero sin llegar a llover; el único tramo con sol fue el de Ayacata, donde me pegué un calentón de cuidado.

Francis, con un calentón importante después de terminar el tramo de ascensión dura entre Soria y Las Niñas.

Pues en el tramo hasta el Barranco de Arguineguín rodamos bien, sin apretar demasiado, a una media de 30 kmh en esos primeros 33 km. Los 14 kilómetros siguientes de la subida del Bco. de Arguineguín hasta el inicio de la subida a Soria estuvieron perfectos, y los hicimos a una media de 23 kmh. En ese momento comenzábamos la parte dura de la etapa, donde el pelotón conformado por Ayoze y Francis se rompió en mil pedazos. Primero nos encontramos con unos 5.5 km hasta el Barranquillo Andrés, con una pendiente media del 8%, que hice a una media de 10 kmh.

Un pequeño descanso en el cruce que nos llev

a hacia Las Niñas y comienza la parte dura de la etapa: casi 3 km a una pendiente media del 10%, con carretera estrecha y de bastante mala calidad, aunque suficiente para la práctica del ciclismo. Ya desde las primeras rampas Ayo destacó el parecido con la subida por la Pasadilla, tanto por la calidad del asfalto como por las rampas muy duras que nos íbamos encontrando. Al golpito, poco a poco vamos haciendo metros, en un terreno que recuerda claramente al Alpe d’Huez por la sucesión de curvas en herradura clásica del mítico puerto. En la última de estas curvas en herradura casi me hernio de la pendiente que había, pendiente que según el Garmin fue del 24%; a lo mejor fue sólo del 17%, pero era realmente dura… menos mal que fueron pocos metros…

Ayo y Francis con Las Niñas al fondo.

A partir de ahí tenemos un terreno bastante favorable aunque con alguna que otra subida más, que nos lleva hasta la Presa de Las Niñas. Hubo un tramo de asfalto realmente malo antes de llegar a Las Niñas, que nos hicieron el tratamiento de fisioterapia de gratis. Vaya mierda. Menos mal que mejoró cuando quedaban unos 11-12 kilómetros para Ayacata. Los 7 últimos kilómetros de la subida hasta Ayacata tienen una pendiente media del 5%, que se me hicieron realmente largos, por el cansancio acumulado y porque ahí se despejó el día y el sol apretó bastante. En cualquier caso, resultó refrescante ver aún algunos barrancos corriendo y llevando agua hasta la presa de Las Niñas, repleta a más no poder y con seguridad desaguando hacia Soria.

Pues bien, llegamos a Ayacata tras 70 kilómetros en 3 horas y 46 minutos (Ayo unos cuantos minutos menos). Ahí descansamos un poco, estiramos, nos hidratamos, comemos lo poco que nos quedaba y listos para comenzar la bajada. Ayo bajó ligerito, pero a mí me dolían el culo y el cuello una barbaridad, iba realmente incómodo en la bici y con ganas de llegar al coche. La bajada por Santa Lucía se me hizo interminable.

Nada particular que destacar de la bajada, así que llegamos al coche tras unas 5 horas encima de la bici y 112 km recorridos. Un par de cervezas, una madalena y listos para irnos pa’ casa a descansar, que nos lo ganamos. Si todo va bien, para la semana que viene más :).

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Maspalomas-Soria-Maspalomas

Posted by fjmachin en 30 enero 2010

Ayoze con la Presa de Soria detrás.

En lo que Ayo se anima a pasarnos la crónica de su participación en el I Maratón de Gran Canaria, hoy metemos una entrada sobre una salida que hicimos por el sur. Después del Maratón y de mi lesión en el tendón de Aquiles, la idea era hacer una etapa llana para rodar e ir cogiendo ritmo nuevamente. Pues nada, la etapa en cuestión era inicialmente salir de Maspalomas y subir el Barranco de Arguineguín. El Bco. es una subida muy ligera, progresiva, sin rampas, que te permite ir a buen ritmo y disfrutar de un paisaje que para nosotros era desconocido. Al comenzar a subir por el Bco. encontramos algo de viento de frente, siempre incómodo, que se disipó con el paso de los kilómetros.

Vamos acumulando kilómetros a lo largo del Bco. y llegamos al clave, al 14, kilómetro en el que yo pensaba que daríamos la vuelta. Pues de eso nada. En su constante afán de rompeplanes, Ayo propone seguir hacia arriba, ‘hasta donde la carretera nos dejase’, manda cojones, así planifico etapas yo también. Llegamos a un punto en el que un cartelito nos anuncia que estamos en una ruta ciclista, de casi 5 km de longitud y pendiente media del 7.7%. Muy bien, leña al mono. Comenzamos a subir y la verdad es que mereció la pena el esfuerzo. Fue dura, muy dura, pero al llegar arriba te encuentras con un paisaje acojonante: la profundidad del Bco. a tus pies y al fondo la presa de Soria.

Francis, con otra vista de la presa de Soria detrás.

Antes de comenzar el camino de vuelta, decidimos acercarnos hasta la presa de Soria, donde nunca habíamos estado. También nos impresionó de lo lindo la pared de la presa y la poca agua que tiene, a pesar de que las presas a su alrededor están cargaditas de agua.

Después de sacarnos un par de fotos y de disfrutar del entorno, comenzamos el regreso. Un buen número de kilómetros de bajada que se me hicieron largos, sobre todo a lo largo del Bco., porque nuevamente nos encontramos con viento en contra que no nos abandonó en todo el rato hasta que llegamos al coche. Viento en el Bco., y viento por toda la carretera vieja hasta Maspalomas. En algunos momentos se hizo realmente duro.

Al final, muy a gusto con la etapa, buenas sensaciones aunque cansados, y sin molestias de la lesión.

Pueden consultar los detalles de la salida aquí.

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Carrizal-Ayagaures-Carrizal

Posted by fjmachin en 2 enero 2010

Francis y Ayoze, en la pared de la primera presa de Ayagaures.

Ya llevábamos un par de buenas semanas sin hacer una salida decente con la bici. Hace buen tiempo para hacerlas por el sur, casi sin viento y con no demasiado sol. Nos decidimos a hacer una etapa entre Carrizal y Ayagaures, y vuelta a Carrizal (ver recorrido en Wikiloc). Es de tendencia llana, aunque por la zona de San Agustín y Maspalomas hay un par de repechos sabrosos, aparte de la subida a Ayagaures: la subida es suave, con porcentajes promedio de 1.5-2%, que se endurecen justo al llegar a las presas, aunque es en un tramo cortito, de unos 500 m.

Pues eso, nos cuadró un día perfecto para salir en bici por el sur. El camino hacia el sur fue muy rápido, con un poco de viento en contra que no molestaba demasiado. Llegamos al cruce de Ayagaures una hora después de salir, más o menos, y en ese momento nos faltaban unos 9 km para llegar a las presas. La subida hacia las presas de Ayagaures es diferente a otras, porque eres consciente de que subes, estás subiendo, pero la poca pendiente te permite rodar con bastante facilidad. En unos 25 minutos llegamos a las presas de Ayagaures después de recorrer un camino en el que nos encontramos con un buen número de ciclistas.

Hicimos una pequeña parada en la presa, para disfrutar del paisaje, reponer un poco de fuerzas, sacarnos un par de fotos, y vuelta al Carrizal por el mismo camino. Lo temido era la carretera por Juan Grande, que ya la vez anterior nos dejó del todo fundidos. Esta vez ocurrió todo lo contrario. Teníamos algo de viento a favor, no demasiado, pero el suficiente como para disfrutar del camino de vuelta rodando a 25-30 kmh por la zona de Juan Grande. En Vecindario había un atasco del carajo, pero después de ahí vuelta a rodar casi todo el rato por encima de 35 kmh.

Al final, 2 horas y 52 minutos para hacer los casi 81 km de este etapón.

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8ª Escalada Agüimes-Pico de Las Nieves

Posted by fjmachin en 8 diciembre 2009

Ya llevaba tiempo echándole el ojo a esta prueba ciclista, que básicamente consiste en ascender el que algunos llaman el Puerto más duro de Europa (hay otros que no piensan lo mismo). Se trata de la subida a la cumbre, al Pozo de Las Nieves, por la ruta más dura posible, que es la de la Pasadilla. Para hacernos una idea, la mejor altimetría que he encontrado es la realizada por Pablo Bueno, que aparece a continuación:

Altimetría de la Escalada al Pozo de las Nieves por la Pasadilla (realizada por Pablo Bueno).

A mi modo de verlo, esta altimetría ilustra lo engañoso que es este puerto. Si miras la pendiente media en cada kilómetro, tienes valores escalofriantes como 15%, 11%, 12%, pero la realidad es aún más dura. La subida es en realidad una sucesión de rampas por encima del 14-15% que alcanzan con frecuencia el 20%, de manera que el hecho de que un determinado kilómetro tenga una pendiente media del 11% quiere decir que la frecuencia de rampas del 15-20% es relativamente alta, mientras que si es del 8% esa frecuencia es  menor. Y esto es lo que Pablo Bueno refleja perfectamente en su altimetría, indicando sobre el perfil las pendientes reales de las diferentes rampas a las que se enfrentará el ciclista; ése es el dato realmente importante, y no tanto la pendiente media por kilómetro. En total, 20 rampas con pendientes infernales, en las que acabas subiendo en “S” sí o sí.

Recorrido de la Escalada Ingenio-Pozo de Las Nieves

Pues nada, allí nos plantamos Ayo y yo el pasado sábado 5 de diciembre, con ganas de probarnos y de llegar arriba pa

Ayo y Francis, en Agüimes antes de la prueba.

ra clavarnos esa medalla en el pecho y listo. Control de firmas a las 9.30 y salida neutralizada a las 10.00, hasta llegar un poco por encima de Ingenio en dirección La Pasadilla, donde se produjo la salida real. Había un pelotón importante, de unos 150 valientes.

Una vez se produce la salida, queda claro a qué va cada uno. En primer lugar se forma un grupo de unos 20 animalitos que iban a disputar la etapa; luego un hueco, y a partir de ahí un rosario de corredores en el que cada uno hacía lo que podía. Vamos haciendo kilómetros, Ayo siempre unos 100-200 m por delante de mí, pero cada uno a su ritmo que queda mucho por recorrer. La subida hasta la Pasadilla está bien, con rampas medias del 5-6%, pero que se van haciendo a buen ritmo, sin grandes sufrimientos; eso sí, vi un par de veces a los 20 primeros y parecía que iban cuesta abajo.

Y llegamos a La Pasadilla. Como ven en la altimetría, el primer kilómetro ya te empieza a meter la duda en la cabeza de si realmente estás listo para llegar arriba; no hay en todo el recorrido nada más duro que ese kilómetro. Vas empujando lo que puedes, poniéndote de pie, haciendo ya alguna “S”, mirando hacia arriba viendo un montón de culos haciendo “S”… El pobre de Ayo iba retorciéndose en su bici, montada en un maldito 39×25, mientras yo le sacaba brillo a mi 30×26. Le fui recortando terreno en esta lucha contra uno mismo y seguí hacia arriba haciendo lo que podía. A ratos miraba hacia atrás y ya no lo veía; por un momento pensé que se habría dado la vuelta, porque es de premio meterse por ahí con un 39×25. Sigo como buenamente puedo hacia arriba con las fuerzas justas, y me sorprende que me adelanten corredores en apariencia de bastante más edad que yo que no jadeaban lo más mínimo, todo puro músculo, qué envidia. La cuneta salpicada de gente que te veía sufrir pero que siempre tenía un comentario amable, de ánimo, gracioso, para empujarte anímicamente a seguir adelante; muchos tenían bicicletas, así que probablemente sabían lo necesario que es que te den un poquito de moral cuando te enfrentas a “La Pesadilla” o, como algunos llaman también, “El Infierno”.

Francis, a la altura de la Caldera de Los Marteles.

Llego a Cazadores y pensaba que la cosa se aliviaba, pero seguíamos encontrando rampas y más rampas de esas de alto porcentaje, que me iban dejando cada vez más pajarón. Al rato, siento una voz detrás de mí, que me dice en tono desgarrado “¡¡¡¡Hijo de puta!!!!”… Qué bien, era Ayo, que se había repuesto de la dureza de la subida y ya se encontraba junto a mí para darme la leña que me merecía por haberle metido en semejante embolado :). Yo le decía que él sabía la altimetría porque yo se la había pasado, pero tiene razón al reclamar que él no sabe qué hace falta para enfrentarse a rampas del 20%. En toda esta parte íbamos haciendo lo que podíamos, y a Ayo le dio un dolor en la espalda, como consecuencia del esfuerzo en las rampas duras. Parábamos un poquito para que se recuperase y seguíamos hacia arriba, con la firme determinación de terminar la etapa.

Y llegamos. A unos 200 metros de la

Ayo y Francis, en la línea de meta.

meta le dije a Ayo que le iba a esprintar, y allá fuimos. Dando leña en el último tramo, para sorpresa y regocijo de los que estaban en la línea de meta, que probablemente acostumbrados a ver a la gente entrar por meta con los plomos fundidos, de repente ven a dos tíos esprintando muertos de risa. El tiempo final para los dos fue de 2:14:25, entrando en las posiciones 114 y 115.

Una vez arriba, comimos un poco, recuperamos y decidimos bajar hacia Agüimes por donde mismo habíamos subido. Me gustó la bajada, más rápida y segura de lo que hubiese dicho a priori.

Lo mejor de todo, el ambiente tanto de los participantes como de la gente que estaba viendo la prueba, con constantes ánimos y actitud colaborativa. Lo peor, la organización de la prueba, que nos cobró 30€ y ni siquiera tuvo el detalle de mantener el avituallamiento del kilómetro 11 para los que llegábamos retrasados; me parece bien que sea un club deportivo que tenga ánimo de lucro, su trabajo les habrá costado organizar todo este tinglado, pero creo que no está bien que gane la banca de manera tan abultada.

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Salida por Telde

Posted by fjmachin en 29 noviembre 2009

El pasado 28 de noviembre hicimos una salida por Telde Oli, Yoni y yo (Ayo estaba otra vez de parranda). Decidimos salir por Telde y rodar un poco en la zona entre Caserones y Cuatro Puertas, con la intención de subir después a Valsequillo. Ya en la primera vuelta no tuvimos buenas sensaciones ninguno de los tres, así que cambiamos los planes iniciales por alargar el tramo de rodaje para llegar hasta Agüimes, por Aguatona e Ingenio. Ya en este tramo nos encontramos mejor los tres y llegamos justo hasta la famosa Dulcería Brasil (famosa porque ahí me di un buen talegazo ante una gran audiencia por no meterme bien las calas al arrancar después de hacer una parada técnica de avituallamiento). En total fueron unas 2 horas para recorrer unos 60 kilómetros.

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Salida por el Norte

Posted by fjmachin en 1 noviembre 2009

Aprovechando que Ayo se está poniendo al día, el resto del equipo — es un decir– salimos a dar un par de vueltas por el Norte. Fuimos Yoni, Oli y Francis. Dimos un par de vueltas abajo a buen ritmo, en un día que no estuvo nada mal para salir en bici, casi sin viento aunque con un poco más de sol del necesario. Finalmente nos animamos a subir a Arucas, y tras bajar por Trapiche dimos por concluida la etapa. Me di un bañito en los charcones del Pagador para ayudar en la recuperación y listo hasta la semana que viene :).

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Las Palmas-Santa Lucía-Las Palmas

Posted by fjmachin en 25 octubre 2009

Quedamos para salir a las 8 de la Fuente Luminosa, aunque con el cambio de hora eso significase que casi con toda seguridad nos esperaba una buena solaja. En esta ocasión el pelotón aumentó con la participación de Isidro. Arrancamos la etapa prevista con gran puntualidad a las 8:08 de la mañana, en dirección Carrizal por la pista. Poco viento a favor y un día bastante despejado era lo que nos acompañaba al inicio.

Tras 47 minutos llegamos a Carrizal, donde hicimos una parada técnica para que el bruto de Ayoze desayunara, no se nos fuera a desfallecer el gregario de lujo que teníamos Isidro y yo :). Tras unos minutos arrancamos hacia Vecindario, adivinando a lo lejos las rampas que nos esperaban camino de Santa Lucía.

Llegamos en pelotón agrupado hasta el inicio de la subida a la Era del Cardón, momento en el que saltó en mil (tres) pedazos tanta unidad: Ayoze por delante, seguido de Isidro y finalmente Francis. El orden se mantuvo inalterado hasta la llegada a Santa Lucía, una hora después de pasar por Vecindario (Ayoze 8 minutos antes e Isidro 4). Descansamos un poco, comimos, Ayoze soltó lastre fecal, y arrancamos nuevamente en dirección Las Palmas, por Los Cuchillos.

No sería justo dejar de mencionar a uno de los personajes que nos amenizó la bajada, a los mandos de su Mercedes clásico (la matrícula no tenía letra), al que adelantamos una vez con notable generosidad por su parte, nos adelantó en una subida y finalmente se apartó para que coches y bicis le adelantáramos una vez más.  Pues eso, comportamiento intachable que merece mención especial.

Ya sabíamos que el regreso estaba plagado de numerosas rampas, que fuimos saboreando una a una con mayor o menor fortuna. El viento apareció cuando empezamos a circular por la carretera de Los Cuchillos, pero se hizo más notable cuando pasamos de Ingenio para Telde, aunque no fue ninguna barbaridad.

Tras 4 horas y 25 minutos (en mi caso) concluyó la etapa, que se me hizo interminable a partir del kilómetro 90, más o menos. En resumen, Ayo siempre por delante sacándole brillo a su acople, mientras que Isidro y yo por detrás nos entendíamos a la perfección en los relevos, tomando él la delantera en las subidas y yo en los tramos llanos; eso sí, la distancia entre los dos casi nunca era inferior a los 500 m, así que eran relevos un tanto singulares.

Para la próxima semana proponemos la Gran Canaria Cycling Extreme Trail. En los próximos días incorporaremos más información de la prueba, con la altimetría de los puertos.

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