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XXXIV Subida a la Virgen de la Cuevita

Posted by fjmachin en 24 agosto 2009

El pasado 23 de agosto se celebró la XXXIV Subida a la Virgen de la Cuevita, una prueba cicloturista que pretende homenajear a la Patrona de los ciclistas en Gran Canaria. La organiza la Federación de Ciclismo de Gran Canaria, y abren la puerta para no federados, así que para allá fuimos. El recorrido lo puedes consultar aquí.

La salida fue en el Obelisco, a eso de las 9 de la mañana, con lo que tocaba madrugar una vez más. Nos inscribimos y pudimos disfrutar del ambiente de ciclismo previo a una prueba de estas características. Sobre el papel, la subida no presentaba demasiadas dificultades hasta Lanzarote (km. 30), por encima de Valleseco, y a partir de ahí sí aparecen las rampas más serias.

A eso de las 9.05h arrancamos desde el Obelisco. El ritmo era suave a medida que avanzábamos por Las Palmas y también cuando nos incorporamos a la autovía en dirección Bañaderos. Una vez en las rampas que comenzaban a subir en dirección Firgas yo me fui quedando en el vagón trasero, mientras que Ayo e Iralde se iban en el delantero hasta llegar a Firgas, donde se produjo el primer reagrupamiento.

Como me vi bien hasta ahí, decidí intentar subir hasta el siguiente reagrupamiento en el vagón de cabeza, con Ayo e Iralde, y hoy tengo claro que fue un error. El ritmo no es que fuese demasiasdo más alto, pero me dejó muy maduro para el resto de la ruta. El siguiente reagrupamiento se produjo en el Balcón de Zamora, donde hubo además avituallamiento líquido y sólido: agua, aquarius, plátanos y manzanas. Ahí estuvimos un buen rato parados, recuperando un poco porque a partir de ese punto vendría lo realmente duro.

Hasta ese momento la carrera había ido neutralizada en todo momento, con un coche de la organización marcando el ritmo. A partir del Balcón de Zamora se subió de manera libre, cada uno a su ritmo, y ya se pudo ver las posibilidades que tenía cada uno. Parece que la organización no estuvo muy de acuerdo con este comportamiento por parte de los participantes, pero bajo mi punto de vista no estuvo claro cuál iba a ser la manera de llevar la cicloturista a partir de ese punto.

Pues nada, a partir de ahí vino lo realmente duro, que fue mucho más duro de lo previsto. Yo pensaba que serían un par de kilómetros con rampas del 7-8%, pero creo que fueron como 6 km de esa dureza. Vi cómo me iban pasando corredores paulatinamente, mientras que a Ayoze e Iralde les perdí la pista casi desde el principio. Fui haciendo lo que pude, y llegué al siguiente punto de reagrupamiento y avituallamiento, situado en la Caldera de los Pinos de Gáldar, con un calentón de mucho cuidado.

Descansamos un ratito y ya comenzó el descenso hacia Artenara, con el pelotón reagrupado casi por completo. Una vez en Artenara tuvo lugar la parte festiva de la prueba, con aplausos por parte de los habitantes de Artenara y fotos oficiales para la prensa con la Patrona. Ese trabajito se lo dejamos a Iralde, mientras Ayo y yo nos quedamos fuera cogiendo fresco.

La organización nos había preparado un almuerzo en el comedor escolar cercano, así que hasta allí fuimos a reponer fuerzas. La comida no estuvo nada mal, con un arroz amarillo y ensalada, además de refresco y pan. Todo muy bueno y un 10 para la organización.

Decidimos descansar un rato antes del descenso, además de que el día estaba realmente caluroso para volver a coger la bici. Muchos de los participantes en la cicloturista se lo organizaron de manera que algún familiar fuese a buscarlos y así no tener que bajar de nuevo hasta Las Palmas en la bici. Nosotros nos fuimos hasta la piscina municipal, donde sacamos brillo al baño 🙂 y Ayo se dio un par de baños en la piscina de agua cuasi-congelada;  yo tan sólo fui capaz de meter los pies hasta las rodillas. Tenga relación o no, Ayoze estuvo malo con resfriado unas 3 semanas después de aquello.

A eso de las 4.30 nos decidimos a iniciar el descenso hacia Las Palmas, donde habíamos dejado los coches. De entrada teníamos la subida hasta la Caldera de los Pinos de Gáldar, no demasiado dura, pero sí algo pesada para arrancar en frío con la kilometrada que ya llevábamos. Fuimos haciendo kilómetros y a partir de la Caldera fue casi todo en descenso; ahí pudimos comprobar la verdadera dureza de las rampas que habíamos ascendido durante la mañana, hasta que llegamos a Lanzarote.

En Lanzarote se produjo uno de los momentos inolvidables de la jornada: Benito. Como de costumbre, Iralde tenía un hambre del carajo, a pesar de haber comido a mediodía convenientemente. Pues nada, en Lanzarote buscamos algún bareto donde poder comer y en el primero que preguntamos pudimos hacerlo. Estupendo. Según entramos, cosas de la educación, saludé a un señor que se encontraba en la barra. Él ya llevaba un par de copas de más. Este señor, Benito, comenzó a darme conversación, preguntándome sobre mi vida, contándome buena parte de la suya, luego habló con Ayoze y sus aparentes habilidades pectorales para ganar una carrera ciclista… Lo dicho, todo un personaje. Tras comer un bocadillo, donuts, palmeras, dulces y sus correspondientes bebidas, nos dispusimos a pagar la cuenta; nos fue imposible, porque Benito se empeñó en que él pagaba, y él pagaba y él, finalmente, pagó. Nos quedamos un tanto contrariados, porque habíamos comido bastante, pero no nos quedó otra opción. Le dimos las gracias tantas veces como pudimos y proseguimos nuestro descenso hacia Las Palmas.

En principio teníamos previsto bajar por donde mismo subimos, pero Ayoze sugirió hacerlo por Teror, en lugar de bajar hacia Arucas por Firgas. Pues bien, así lo hicimos y tras dar un par de vueltas inesperadas por Tamaraceite, nos vimos ya en el Paseo de Chil. Ahí, con 100 kilómetros en los pies, se nos ocurrió la brillante idea de esprintar a tope, para llegar a los coches cuanto antes. Esprintamos todo lo que pudimos, y el objetivo que perseguíamos era que Iralde y yo batiésemos a Ayoze. No hubo manera, y mira que lo intentamos; hasta Pérez del Toro lo hicimos esprintando, alcanzando en algunos puntos velocidades de 50 kmh.

Llegamos reventaos, pero a gusto después de nuestra primera etapa de más de 100 km.

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